Elsa Oesterheld ...Homenaje a una mujer con mayúsculas( ( Feinmann y Saccomanno )

"Todos me dicen: '¿Cómo podes sonreír?'". 
"No lo sé. Pero lo consigo, porque quiero demostrarles a los chicos, a todos, al mundo en general, que la violencia no sirve"


Nacida como Elsa Sánchez, adoptó el apellido de su marido, guionista y creador de "El Eternauta". Elsa y Héctor tuvieron cuatro hijas .
En junio de 1976,  Beatriz una de ellas desapareció sin dejar rastros.
a tres  meses de haberse  instaurado la dictadura militar que gobernó Argentina hasta 1983 .  La de Beatriz (19 años) fue la primera pérdida de una escalofriante serie. 
Hasta diciembre de 1977, Elsa soportó la desaparición de sus otras hijas . Diana (de 23 años), Estela (24)  Marina (18) Y Héctor Germán Oesterheld ,su marido, secuestrado el 27 de abril de 1977. 
De todos ellos, sólo el cuerpo de Beatriz fue recuperado y pudo ser enterrado.

Este 21 de junio ,Elsa  finalmente se fue en busca de los suyos,  esos afectos que le fueron arrebatados , (quiero creer que   es verdad que existe tal chance  ,sería además de menos doloroso ,algo más que justo) .Elsa nos dio lecciones de vida ,(con su familia desaparecida  y su partida  reciente ,sin lograr establecer el paradero de cada uno de ellos ,excepto el de su hija Beatriz).
Reforzando nuestro  compromiso de ir con toda la memoria , por aquellos que nos faltan recuperar
y hasta que no podamos lograrlo, esa búsqueda formara parte de una deuda que tendremos como sociedad...
Hasta siempre querida Elsa , MUJER CON MAYÚSCULAS!!! por sobre todo y por encima del " viuda del guionista de historietas"- ,como citaron muchos . (Cpm)


Lo que sigue a modo de homenaje  son dos notas publicadas en Página 12,la primera de José Pablo Feinmann en el año 2006 (Elsa y el palco del 25),y la segunda (Elsa y el destino )de Guillermo Saccomanno el 23 de junio,apenas se conoció la noticia.



Elsa en el palco del 25



   Por José Pablo Feinmann
  (mayo 2006)


Elsa Oesterheld con Néstor  y Cristina
"Esto es el renacer de una vida que resignifica muchísimas vidas que hemos perdido y que, gracias a esta cosa impresionante que surgió de esta nueva juventud y de esta nueva mujer y de este nuevo hombre, estamos renaciendo"

  " Yo, que creí estar muerta, también vuelvo a tener esperanzas"
 
Ella tiene ochenta y un años y es hermosa. Fuerte, llena de vida, carga sobre sí los más grandes dolores que una mujer puede soportar. Le costó años largos y duros volver a la vida, tratar de entender lo incomprensible. Siempre fue antiperonista, por tradición familiar y por convicciones propias. Porque nada le viene de afuera, no acepta nada sin someterlo a su propio juicio, que es tenaz. Vi fotos suyas de cuando era joven, de épocas muy remotas en que la alegría se aliaba con el desconocimiento del futuro, con lo que se le venía. Era una chica tan, tan linda Elsa. Como ahora, ahí, donde ahora increíblemente la veo, en el palco del 25 de Mayo, al lado de Kirchner, mientras Kirchner habla y ella está, en cuadro, saliendo por la tele, serena, con una sonrisa de Gioconda, aplaudiendo a veces, otras escuchando, como si nada, como si hubiera nacido para estar ahí.

Nadie (en ningún lado, al menos, lo leí) advirtió que la mujer que estaba junto a K en el palco, perfectamente tomada por la tele de tal modo que sólo los dos, ella y el K, salían en cuadro, era Elsa Oesterheld. La mujer de Héctor Germán Oesterheld, nuestro amado maestro, el gran narrador de la fecunda historietística argentina, asesinado en 1977 por los militares, que todavía se juntan, hacen actos y golpean a periodistas. Nadie la vio. Pobres. Todos buscaban las hendijas para destruir lo que para ella, esa tarde, era una fiesta. Ella, Elsa, que es más antiperonista que todos los jurásicos antiperonistas que le han brotado al país, vivió feliz esa tarde. Se dio cuenta, no bien llegó, de que no había escudos peronistas, ni marchita, ni fotos de Perón ni de Evita, ni consignas anti (el antipueblo, la antipatria, los vendepatrias y todos esos antagonismos que manejaba Perón), sino un enorme cartel que decía “La Patria Somos Todos”.

Porque Elsa tenía diferencias con Héctor, solían discutir de política. Ella, tal vez como madre fecunda de cuatro hijas, le hablaba desde sus certezas, desde sus temores y sus cautelas. “Vos nunca fuiste peronista.” Héctor solía decirle que éste, el de los pibes de los setenta, el de los pibes que de muy pibes habían leído El Eternauta, El Sargento Kirk, Bull Rocket, Ticonderoga y Ernie Pike, con dibujos del talentoso Solano López y del inmenso, único Hugo Pratt, eran otros pibes, y éste, el que practicaban, otro peronismo. Elsa presentía algo oscuro en el horizonte: así se dice en las historietas y en las películas. También se dice: “Todo está muy quieto allí. Puede ser peligroso”. Elsa tenía razón. Lo que esperaba en el horizonte era el terror inexpresable, el que ninguna historieta había anticipado. Sólo una: El Eternauta. En el horizonte esperaba la nieve de la muerte. El 21 de abril de 1977 se lo llevó a Héctor. Y después, ese terror le llevó a Elsa sus cuatro hijas.

Pero ahora está en el palco presidencial. Y esa noche la llamo y me cuenta todo. Estaba orgullosa de haber estado ahí. “¿No me viste en la televisión?” Me cuenta todo. Fue hacia el palco junto con el Presidente. Había muchos caños y algunos a baja altura, peligrosos. Con ellos se había armado el palco. “Cuidado –le dice K–, bajá la cabeza que si no te das con ese caño.” Elsa baja la cabeza y dice: “Vea, Presi: nunca un presidente me había cuidado la cabeza. Al contrario, si me habrán golpeado ahí y en todas partes”. Me cuenta que –una vez frente a la multitud– K le dice: “Mirá, ¿ves aquella esquina? Ahí estaba yo hace treinta y tres años”. “No pude ver la esquina –me cuenta Elsa–, con la de gente que había.” Me dice un montón de cosas. Que con las abuelas está bien. Que con Estela Carlotto tiene buena relación. Le digo que me alegro. Y me alegro porque sé que Elsa no quiso ser una Madre de Plaza de Mayo. Que sus dolores y disidencias con Héctor le impedían participar con las demás. Lo de Elsa fue una tragedia doble: la de perder a los suyos y la de no compartir los motivos por los cuales los había perdido. “No entiendo. Si Héctor nunca fue peronista.” Con los años se ha ido reconciliando con Héctor. Comprensible: ¡son tantos los afectos que Héctor le da! Son tantos los chicos que siguen leyendo a Oesterheld. Es mágico estar con Elsa. Si Héctor es el padre de Kirk, de Juan Salvo y de Ernie Pike y de Maha y del doctor Forbes, Elsa es la madre. Elsa lo vio a Héctor escribir esas historias maravillosas. Los vio a Pratt y a Solano López y a Arturo Del Castillo y a Zoppi reunirse en la casona de Vicente López, la misma donde empieza El Eternauta. Yo, por ejemplo, no leí tanto a Salgari y a Julio Verne. Nunca me sentí un freak por eso. Yo leía a Oesterheld. No sólo sus historietas, sino sus libros, los que salían en la Editorial Frontera, allá por 1954, 1955, 1956. Recuerdo los cinco primeros que salieron de Kirk: Muerte en el desierto, Hermanos de sangre, Oro Tchatoga, Los espectros de Fort Vance, La balada de los tres hombres muertos. Este, que se lo regalé a Guillermo Saccomanno, terminaba con la frase: “¿Desde cuándo despiojarse es una aventura?”. Esa frase está en mi novela El ejército de ceniza. Y por ella la novela vale lo que vale, sea poco o mucho.

Ahora Elsa –que siempre lleva todo el dolor y que lo va a llevar hasta el fin– se ha confortado algo. Tiene un nieto, Martín, hijo de Estela, una de sus hijas desaparecidas, y Martin salió bárbaro y se ocupa de la obra de su abuelo y parece que por fin se filma El Eternauta en Italia. De Martín tiene un bisnieto, Tomás, de diez años. Tiene otro nieto, Fernando, que está en Alemania. Todos le dicen “Lala”. A ella le gusta. Y tiene muchos otros hijos. Recorre las escuelas y la rodean. “Me rodean –dice– los chicos que siguen leyendo a Héctor.” Y ella les dice una de sus convicciones de fierro, la más fuerte: “A la patria –les dice– se la cuida viviendo, no muriendo.” Porque ya no queda odio en Elsa. Había más odio, un odio viejo y estéril, en los diarios del día siguiente al 25 que en Elsa.

Me dice: “Cuando el Presi dijo lo de los treinta mil desaparecidos...” Aquí siempre se le corta la voz. Pasan los años, muchos años, pero a Elsa, todavía, en algún momento se le quiebra la voz, y eso que es fuerte, que es un roble. “Cuando dijo eso –sigue–, en cada chico de la multitud veía a mis hijas.” Tiene, por el teléfono, una voz clara, nada logró erosionar esa limpidez, esa diafanidad joven. Parece una piba y, con orgullo, lo sabe. La vida le quitó todo y después le devolvió algo. Pero no todo.

Ahora bien, ¡qué raro que nadie dijera nada! Estuvo en cuadro, junto al Presidente, durante todo el discurso. ¿Nadie se preguntó quién era esa mujer? Y bueno, allá ellos. No saben lo que se pierden. Ni deben saber quién fue Héctor. Pero bien lo saben algunos grandes de la cultura de este país. Lo sabe el Negro Fontanarrosa, que habrá gritado de alegría, como si festejara un gol de Central, no bien la vio a Elsa en el palco. Lo sabe Juan Sasturain. Lo sabe Carlos Trillo. Lo sabe Guillermo Saccomanno. Lo sabe Quino (que discutió, en medio de una mutua, enorme admiración, con Oesterheld). Lo sabe el tano Dal Masetto. Lo sabe Pablo De Sanctis. Lo sabe Vicente Muleiro. Y lo saben todos los pibes que año tras año, generación tras generación, leen El Eternauta. Qué increíble historia la nuestra.

Sería fácil decir que Oesterheld vive (porque, es cierto, vive). Pero a Oesterheld, en este país sombrío y cruel, cuya crueldad no deja de asomar, lo mataron. Y Elsa carga sus huesos, y los huesos de sus cuatro hijas y todavía, un 25 de Mayo, puede ser feliz.

 (Página 12/mayo 2006)



Elsa y el destino

 Por Guillermo Saccomanno
 (23/06/2015)



Amanecer del lunes 22. Recién me entero, por la edición de este diario en la web, de la muerte de Elsa. Cuesta escribir la palabra muerte. Nadie, como Elsa, supo del significado de esta palabra que tiñó su vida. La suya, la de su familia, es probablemente una de las historias más trágicas de nuestra historia. La dictadura le desapareció toda su familia: sus cuatro hijas, su marido, dos yernos y dos nietos. Podría contar alguna anécdota que la muestra plantada, entera, en esos años de sombra.
Por ejemplo la noche de la dictadura en que, con Trillo, fuimos a buscarla para entregarle el premio que su marido, Oesterheld, había recibido post mortem en Lucca y que Trillo había traído, no sin temor, al país.

Elsa trabajaba en una oficina, nos citó en una institución empresaria con la que estaba vinculada por su trabajo, donde había un acto.
Era una noche de invierno. Los falcon verde en las calles. Podría mencionar también el miedo que ella conocía y tuteaba.Sin embargo no se había dejado doblegar. Estaba criando a su nieto Martín. Y no habría de detenerse en averiguar el destino de los suyos desaparecidos.
Después de esa noche la encontramos varias veces. Ya en democracia nos vimos en los homenajes que se le hacían a Oesterheld. El escritor nos había dicho en su último reportaje antes de ser secuestrado que a su mujer le habría gustado más ser la mujer de Borges o de Sabato que de un guionista de historietas. No creo que fuera cierto. Era su versión para justificar por qué se había marchado de la casa y, cuando ya se insinuaba la dictadura, explicar su compromiso radicalizado. Dónde estaba la verdad. Cuando uno se separa se las ingenia para amoldar una versión de la ruptura, una que le valga para no mirar atrás cuestiones no resueltas.

Lo que Elsa no le perdonaba a Oesterheld era la militancia de sus hijas, militancia que atribuía a su responsabilidad de padre cómplice del idealismo. Oesterheld había decidido acompañar a sus hijas. Pasó con ellas a la clandestinidad. Y Elsa se encontró sola, en tinieblas, en la casa de la calle Beccar, la legendaria locación donde empieza El Eternauta.
No faltó la noche en que la rodearon fuerzas del Ejército. Los reflectores, un parlante, la requisa. Y otra vez la oscuridad.
Ahora, de pronto, la casa vacía se le había vuelto inmensa.
Pensemos en Elsa recorriendo esa casa donde hasta no hacía demasiado había voces de seres queridos, risas, los sonidos de la cotidianidad doméstica súbitamente arrasada. Se fue enterando de la suerte negra de sus hijas.

Una noche llamaron a su puerta unos parapoliciales: le traían a su nieto Martín. Además de criarlo, Elsa se comprometió en la lucha de las abuelas. Cuando con Trillo conversamos con ella nos contó eso, que nunca lo perdonaría a Héctor. A medida que pasaba el tiempo la sorprendía el valor que los jóvenes, aún en dictadura, le concedían a la obra de Héctor. Pero la trascendencia de esa obra no compensaba las ausencias, el dolor.
El destino de Elsa tiene mucho de tragedia griega, pero no es ficción. Nuestra historia, escribí recién: ¿Cuál? Me pregunto. Lo único que sé, y es un pensamiento de Todorov al que recurro con frecuencia, es que un país que ha tenido campos de concentración tiene el corazón comido por los gusanos.
Elsa, con su experiencia de dolor a cuestas, sin perder ni la sonrisa ni la ternura, peleó –sin saberlo– contra esta idea.
Sin darse por vencida, siguió adelante. Y al resignificar su propio destino, resignificó, como la obra de Oesterheld, también el nuestro.

Fuente :Página 12

Raúl Zaffaroni ya es miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Eugenio Raúl Zaffaroni,con el voto de 18 países  fue electo como miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos,durante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se llevó a cabo en Washington, e integrará la  misma con otros tres miembros de Chile, Ecuador y Costa Rica.





Elección del Dr. Zaffaroni a la corte interamericana de Derechos Humanos

Cancilleria:Información para la Prensa N°: 139 

El ex miembro de la Corte Suprema de la Nación, Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, fue elegido hoy como Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, durante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tuvo lugar en Washington DC.

La decisión del Gobierno Argentino de postular al Dr. Zaffaroni fue tomada no sólo por la relevancia que tiene la Corte Interamericana en la salvaguarda de los derechos humanos en la región, sino también por la larga y frondosa trayectoria del Dr. Zaffaroni en los desarrollos legislativos, jurisprudenciales y políticas públicas en derechos humanos en la Argentina y América Latina.

Su compromiso con la justicia y su acción por la defensa de las libertades individuales y la libertad de expresión; su ecuanimidad y respeto a las instituciones; sus aportes doctrinarios de excelencia en la teoría y práctica del derecho penal internacional; y su profunda sensibilidad y experiencia  en la lucha contra la discriminación, fomentarán una Corte Interamericana plenamente involucrada en la construcción de una región más justa, solidaria e inclusiva.

Esta elección constituye un gran honor para la República Argentina, ya que significa un reconocimiento de la comunidad internacional al compromiso de nuestro país con las acciones que se llevan adelante en pos del respeto, promoción y protección de los derechos humanos.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido instrumentada por la Convención Americana sobre Derechos Humanos –que entró en vigor en 1978- como uno de los dos órganos regionales competentes para entender sobre las violaciones a los derechos humanos en el continente americano.


Malvinas : De la Suprema Corte , a la Corte Interamericana



En Febrero de 2015, la Suprema Corte de Justicia (de la cual Zaffaroni ya no formaba parte)Había desestimado la posibilidad de investigar las torturas y vejámenes que sufrieran soldados argentinos , por parte de sus superiores. Y ratificaba el fallo que declaró prescripta la causa por las torturas, vejámenes y abusos sufridos por los soldados durante la guerra de 1982.
Así lo establecia  la Corte en una resolución de tres párrafos, fechada el 19 de febrero, y firmada por el titular del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti; y los integrantes del cuerpo, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda, (en contraposición a lo dictaminado en agosto de 2012 por el entonces procurador subrogante Luis González Warcalde, quien señaló que las denuncias comprendían "graves violaciones a los derechos humanos" y estableció líneas para considerarlos como delitos de lesa humanidad.






 En el largo proceso judicial iniciado en 2007, distintos organismos de derechos humanos acompañaron la presentación de los ex combatientes, presentándose como 'amicus curiae' ante la Corte, como la Comisión Provincial por la Memoria, la agrupación Hijos y la DAIA, que asistió a los soldados de origen judí­o que fueron torturados en Malvinas.
"Redactar las tres lí­neas de la fórmula les llevo a los 'Supremos' el módico lapso de tres años, negando así­ las voces de los soldados que sufrieron vejámenes y aberraciones en la guerra de Malvinas llevada adelante por una decisión de la dictadura cívico militar".
En ese marco, señalaron los ex combatientes , que no retrocederán "en las conquistas en materia de derechos humanos" : "No descansaremos hasta que se investigue a todas y cada una de las personas sospechadas de haber cometido graves violaciones a los derechos humanos".
La misma presidenta  Cristina Fernandez, el 1 de marzo (en su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación), aconsejaba a los ex combatientes la presentación  ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Finalmente  el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata se presentaba ante la CIDH por “negación de justicia” , impulsando la investigación, ante la entidad dependiente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que vela por la protección de los derechos humanos en el continente.
La cual ahora cuenta con el Dr Zaffaroni entre sus miembros .

Un cura se confiesa (reportaje a Carlos Mugica 1972)


 Un cura se confiesa 
 Fue muchas veces señalado como un sacerdote subversivo. Sin embargo, Carlos Mugica (el polémico capellán porteño) cree respetar los mandatos de Cristo y descerraja sus iras contra "las jerarquías clericales comprometidas con el dinero, el privilegio y el desorden establecido en todo el país".
Es una ráfaga implacable, un martilleo de palabras, la lúcida coherencia que se transmite eléctricamente al gesto en esa permanente y reconcentrada actitud del que amenaza con violentar todos los esquemas -un dogma, una religión, una filosofía- pero repentinamente cede y adopta posiciones expectantes. Rubio, de ojos azules, pulóver de cuello alto y pantalones negros, no parece un sacerdote; sólo los libros que trepan por las paredes de su departamento de un ambiente, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, denuncian la presencia de un miembro de la Iglesia Católica.
Es que Carlos Mugica (39, profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador y capellán de la parroquia San Francisco Solano, en Villa Luro), a diferencia de la nueva corriente de sacerdotes católicos, prefiere ignorar ese halo paternalista, el status privilegiado que la sociedad se empecina en otorgarle, para dar de sí -espontáneamente, sin premeditación- la imagen de lo que cree ser: simplemente un hombre común, con toda la riqueza y las limitaciones de los seres humanos; a lo sumo, siente quizá con más profundidad que sus "hermanos" -palabra habitual en su vocabulario- una problemática responsabilidad, ser también mensajero de sus conflictos.
Pero esa humildad -que se refleja inflexivamente en su manera de vivir- no le posibilitó soslayar una creciente popularidad alrededor de su figura. Lo publicaron así sus declaraciones por radio y televisión ("El socialismo -espetó en una de las emisiones del programa Tiempo Nuevo, dirigido por Bernardo Neustadt, en Canal 11- es el régimen que menos contraría la moral cristiana"); lo sacaron del anonimato pronunciamientos tales como el que barbotó cuando Arturo Illia fue elegido presidente de la Nación: "Hoy es un día triste para el país -dijo Mugica el 12 de octubre de 1963-, una parte importante del pueblo argentino ha sido marginado de los comicios y será dirigido por un hombre a quien sólo votó el 18 por ciento de los electores".
El fogoso sacerdote reconoce que fue arduo el camino recorrido para que pudiera recalar, finalmente, en esas posiciones, "no extremas -defiende- sino coherentes con la actual actitud de un grupo relevante de obispos de la Iglesia Católica".
Sin embargo, cuando usted eligió ser sacerdote no enarbolaba las mismas banderas.
En efecto. Ingresé al seminario hace 18 años, en 1951, y vivía en esa época, el catolicismo individualista, fiel al slogan "salva tu alma". 


¿Qué significaba para usted ser sacerdote?
Salvar mi alma, es decir: ir al Cielo, buscar la felicidad, esa que está en Dios. Evidentemente era bastante egoísta mi actitud, aunque también entonces cambió radicalmente mi vida, porque fue cuando descubrí la alegría de vivir en Dios. 


¿Quién es, qué es Dios?
Definitivamente, Dios no es una idea sino alguien. Dios es una persona que se entregó totalmente a mí y se dejó matar por mí. Para mí Cristo es mi Señor, mi amigo, mi maestro, mi modelo de vida. Su entrega tiene un valor especialísimo: Dios es un ser que en lugar de servirse del hombre se pone al servicio del hombre y por eso todo hombre que da su vida por los otros sea un ateo, un marxista, o lo que fuere, ése, verdaderamente se une a Cristo. 


¿Quién consolidó en usted el cambio de actitud que se atribuye?
Un sacerdote francés, el abate Pierre, de quien todavía recuerdo una frase decisiva: "Antes de hablarle de Dios a una persona que no tiene techo es mejor conseguirle un techo". Es decir que conseguirle techo a una persona ya es hablarle de Dios. No nos olvidemos que Cristo curaba a los enfermos, les daba de comer a los que tenían hambre y de beber a los que tenían sed. Y no lo hacía para que después escucharan el sermón sino porque esa es su manera de amar: agarrando al hombre por entero. Antes de ingresar en el seminario yo tenía una visión maniquea de la existencia. El alma era buena y el cuerpo malo. Eso viene de Platón, y se metió en la Iglesia con San Agustín; aún perdura esa concepción, sobre todo en lo relativo al sexo. Pero estamos viviendo un amplio proceso de liberación para desterrar esa actitud individualista del seno de la Iglesia. Antes, como muchos de mis compañeros que luego también evolucionaron, yo estaba preocupado por la salvación de mi alma. Luego empecé a preguntarme ¿por qué salvar mi alma y no mi cuerpo cuando esa división no es, precisamente, una actitud cristiana? En la Biblia no se habla nunca de alma y cuerpo; la Biblia es un libro muy carnal, muy concreto, en el cual se define al hombre como polvo que respira. 


¿Qué sucede entonces cuando muere un hombre? Es decir, ¿no es su alma, según las concepciones cristianas, la que asciende al Reino de los Cielos?
Insisto en la falsedad de esa concepción dual. Ningún teólogo podrá decir nunca que, después de muerto el hombre, el alma queda flotando en algún lugar. Es una visión tonta, materialista, de la resurrección. No sabemos mucho al respecto. Toda imagen que podamos tener después de la muerte de un hombre es muy pobre. Sabemos, sí, que vivirá en Dios. Y suponemos que eso significa que va a estar presente como persona en todos los seres. 


Muchos cristianos siguen aferrados a esa concepción maniquea (alma: buena; cuerpo: malo). Y aún más: persisten en adoptar la posición que usted calificó de individualista. ¿A qué se debe?
A una visión distorsionada de la realidad. El cristianismo es esencialmente comunitario. No decimos "padre mío" sino "padre nuestro". Para entender claramente esto basta con acercarse al pueblo. Estar en contacto directo con él. Cuando yo estaba en el seminario iba a un conventillo de la calle Catamarca. Allí viví algo muy especial, trascendente en mi evolución; precisamente en el contacto con los hermanos míos del conventillo descubrí lo que ahora llamaría el subconsciente de Buenos Aires. El día que cayó Perón fui, como siempre al conventillo y encontré escrita en la puerta esta frase: "Sin Perón no hay patria ni Dios. Abajo los curas". Mientras tanto, en el barrio Norte se habían lanzado a tocar todas las campanas y yo mismo estaba contento con la caída de Perón. Eso revela la alineación en que vivía, propia de mi condición social, de la visión distorsionada de la realidad que yo tenía entonces, y también la Iglesia en la que militaba, aunque ya por esa época muchos sacerdotes vivían en contacto directo con su pueblo. 


¿Qué papel supone usted que jugó la Iglesia en ese momento?
Pienso que entonces algunos sectores de la Iglesia estaban identificados con la oligarquía. No digo que la Iglesia volteó a Perón sino que contribuyó a voltearlo. Pero pienso que también había deterioro en las filas peronistas. Creo que el peronismo perdió fuerza revolucionaria desde la muerte de Evita. 


¿Cuál cree que debe ser su verdadero compromiso con los argentinos, con su pueblo?
Pienso, siguiendo las directivas del Episcopado, que debo actuar desde el pueblo y con el pueblo: vivir el compromiso a fondo, conocer las tristezas, las inquietudes, las alegrías de mi gente a fondo, sentirlas en carne propia. Todos los días voy a una villa miseria de Retiro, que se llama Comunicaciones. Allí aprendo y allí enseño el mensaje de Cristo. 


¿Qué mensaje?
 Los signos concretos del mensaje de Cristo se pueden detectar cuando Él dice: "En esto se conocerá que ustedes son mis amigos, en el amor que se tengan unos a otros". Y el índice de mi adhesión al mensaje de Jesucristo es mi amor real, concreto, palpable, por mis hermanos. 


¿Cómo se manifiesta, cómo se materializa ese amor?
Es muy significativo que el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo (versículos del 30 al 46) Cristo hable del Juicio Final en estos términos: "Cuando el hijo del hombre vuelva con sus ángeles a juzgar a los hombres los reunirá a todos en su presencia y va a separar a unos de otros como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. Entonces va a decir a los de su derecha: vengan conmigo benditos de mi padre". Ahí se puede pensar, bueno, vengan conmigo benditos de mi padre porque fueron a pie a Luján, o porque tuvieron mucha devoción a San Cayetano, o porque hicieron y cumplieron muchas promesas, o porque dieron limosna a la Iglesia. Pero Cristo no va a decir eso. Va a decir: "Vengan conmigo, benditos de mi padre, porque tuve hambre y me dieron de comer, porque tuve sed y me dieron de beber, porque estuve en la cárcel y me vinieron a ver, porque estuve enfermo y me curaron, porque anduve desnudo y me vistieron". Es decir que en el Día del Juicio Final vamos a encontrar a la derecha de Dios a mucha gente que jamás pisó una iglesia y que sin embargo estuvo toda su vida amando a Jesucristo, porque estuvo amando de una manera eficaz a su prójimo, a sus hermanos. Y, lo contrario, Cristo va a decir a los de su izquierda estas palabras terribles: "Apártense de mí, malditos, al fuego eterno". ¿Por qué? Bueno, ahí podríamos pensar que porque no hicieron la comunión pascual, que porque no dieron limosnas. Y sin embargo, no. Cristo va a decirles: "Yo tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, estuve en la cárcel y no me vinieron a ver..." Y lo notable va a ser que algunos preguntarán: 'Pero Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y no te dimos de comer?' Y Cristo responderá: "Cada vez que no lo hicieron con uno de éstos". Y es en ese terreno donde se manifiesta mi amor, mi compromiso y el de todo hombre. 


¿Quiénes cree usted que no se comprometen a ese nivel?
Aquellos que ven a un tipo sufrir en la villa miseria y dicen: "pobre". Aquellos que se compadecen pero pasan de largo y siguen viviendo como burgueses. San Agustín fue muy claro al respecto: "Hay muchos que parece que están adentro de la Iglesia y sin embargo están afuera". Es decir: son muchos los que fueron bautizados o tomaron la comunión pero no tienen amor concreto por su prójimo. Son cristianos muertos, no son cristianos. Por eso hay mucha gente que va a comulgar a misa, cree que comulga pero solamente traga la hostia. Cree que recibe la comunión y no se da cuenta de lo que eso quiere decir. Exactamente: común unión. Y si yo voy a recibir la comunión y soy racista, o sectario, o un explotador que oprime a su hermano, me dice San Pablo: "Ingiero el cuerpo del Señor indignamente; me trago y me bebo mi propia condenación". Porque vivir en el egoísmo, eso es el pecado. Aquel que se la pasa contemplándose el ombligo es un pobre hombre que ya tiene el infierno en vida, que vive en el pecado. 


¿Qué entiende por pecado?
Pecar es negarse a amar. No hay pecado sexual: hay pecado contra el amor. Uno peca sexualmente cuando utiliza a una persona como cosa, como objeto. Por eso aquéllos que pretenden decir: "Ah, bueno, pero yo tuve relaciones con una prostituta, para descargarme...", esos pecan doblemente. Están contribuyendo con su actitud a mantener un estado de esclavitud, aunque sea aceptado por la persona a la que esclavizan. 


Entonces son muchos los cristianos que viven en el pecado, que no aman.
Son todos aquellos que tienen una imagen desfigurada de Dios. Dios es para ellos el gran súper-yo-castrador y viven con Él una relación mítica, supersticiosa, mágica. Para ellos es un Dios que justifica la inmovilidad, un Dios que permite preguntas tales como "¿Y? ¿Qué vamos a hacerle si existen pobres y ricos?". Ése es el Dios que ataca Marx, ése es el Dios que hace creer a algunos que la religión es el opio de los pueblos. La verdadera fe cristiana, la auténtica fe en Cristo hace trizas esa creencia. Tener fe es amar al prójimo, y eso me moviliza a fondo, tanto como para dar la vida por mis hermanos, tanto como para brindarme íntegramente por ellos. 


¿Inclusive hasta el punto de engendrar la violencia masivamente?
Ese es un problema demasiado complejo. Toda violencia es consecuencia del pecado del hombre, de su egoísmo. Ahora lo que sucede es esto: en concreto encontramos en América Latina -incluso en nuestro país- una situación de violencia institucionalizada. Es la violencia del hambre. Como dice Helder Cámara "El general hambre mata cada día más hombres que cualquier guerra". Es decir que existe la violencia del sistema, el desorden establecido. Frente a este desorden establecido yo, cristiano, tomo conciencia de que algo hay que hacer y me encuentro entre dos alternativas igualmente válidas: la de la no violencia en la línea de Luther King o la de la violencia en la línea del Che Guevara; hablando en cristiano la violencia en la línea de Camilo Torres. Y pienso que las dos opciones son legítimas. Es erróneo tratar de ideologizar el Evangelio. Decir, por ejemplo, como he oído: Cristo es un guerrillero. Él, personalmente, no fue violento, sólo en algunos casos concretos cuando echó, por ejemplo, a los mercaderes del templo a latigazos. Es decir, que Cristo fue solamente muy violento contra los ricos y los fariseos. Creo que la versión en cine menos alejada de lo que Él fue la da Pier Paolo Pasolini en su Evangelio según San Mateo. 


¿Pero cuál es, cuál debe ser la actitud del cristiano ante lo que usted llama el desorden establecido, la violencia organizada del sistema?
Del Evangelio no podemos sacar en conclusión que hoy, ante el desorden establecido, el cristiano deba usar la fuerza. Pero tampoco podemos sacar en conclusión que no deba usarla. Cualquiera de las dos posiciones significaría ideologizar el Evangelio, que más que una ideología es un mensaje de vida. Pasará Marx, pasará el Che Guevara, pasará Mao, y Cristo quedará. Por eso pienso que es tan compatible con el Evangelio la posición de un Luther King como la ideología de un Camilo Torres. 


¿En cuál de esas tendencias se enrolaría usted?
 Se me ocurre que actualmente en la de la no violencia. Como dijo Monseñor Devoto: "Yo no soy violento, pero no sé qué va a ser de mí si las cosas siguen así". Pero ojo: pienso que hay muchos que exaltan la no violencia ignorando lo que es. Porque Luther King, uno de sus principales teorizadores, fue asesinado. Es decir: la no violencia no es quedarse en el molde sino denunciar, poner bien de manifiesto la existencia de la violencia institucionalizada. Y para eso también hay que poner el cuero. Pero que esté claro: si yo ante el desorden establecido enfrento lo que llamo la contraviolencia y logro reducir la violencia total, es legítimo que la use. Pero si sólo exacerbo aún más la violencia del sistema contra el pueblo, no puedo menos que pensar que es contraproducente que la utilice. 


Un cristiano, ¿tiene derecho a matar?
No lo sé. Lo que sí está claro es que tiene la obligación de morir por sus hermanos. Pienso que tenemos mucho miedo a la violencia por una actitud individualista. De repente nos escandalizamos porque alguien puso una bomba en la casa de un oligarca, pero no nos escandalizamos de que todos los días en las villas miserias o en el interior del país mueran niños famélicos porque sus padres ganan sueldos de archimiseria. La idea fundamental me parece que es ésta: el cristiano tiene que dar la vida por sus hermanos de una manera eficaz. Cada uno verá de acuerdo con su ideología, de acuerdo con la valoración particular que haga de la realidad, con la información que tenga, lo que tiene que hacer. 


¿Cuál debe ser la función de un sacerdote en países desarrollados como Francia, Inglaterra o Italia?
 Sin duda la misma que en la Argentina, en Bolivia o en Paraguay. También hay explotadores y explotador en Francia (el subproletariado argelino, el subproletariado español), hay miseria, hay villas de emergencia. Yo a esos países los llamo subdesarrollantes, porque son países que viven de los pobres. 


¿Qué piensa que deben hacer los sacerdotes en sociedades socialistas?
Cumplir con su función habitual: enseñar y amar. Yo no conozco China, pero tengo entendido que allí hay algo positivo: creo que ahora hay 700 millones de chinos que tienen pantalones y antes no sabían que era usarlos. Lo que me preocupa de China es que puede haber algo así como una especie de imperialismo cultural. Es decir, no me gusta que los chinos pretendan exportar su modelo de revolución a todo el mundo. Contra eso tendrían que combatir los sacerdotes, contra el dogmatismo político. Con respecto a los llamados países socialistas de Europa, pienso que son naciones que se encaminan cada día más rápidamente hacia el capitalismo, precisamente porque se metieron con corsé en el socialismo. De todas maneras no me cabe la menor duda de que los pueblos son los verdaderos artífices de su destino y, aunque yo personalmente crea que el sistema menos alejado de la moral y del Evangelio es el socialismo, se me ocurre que en la Argentina tenemos que hacer nuestra revolución, nuestro socialismo, que no necesariamente debe adaptarse a modelos preestablecidos. Además, estoy seguro de que ese proceso pasa, aquí, por el peronismo. 


¿Cuál debe ser para usted la ingerencia de la Iglesia en cuestiones económicas y políticas? ¿Cómo justificar el poder económico, las relaciones de la Iglesia con el dinero?
No se trata de justificar sino de analizar. El gran escándalo del Concilio Vaticano II fue que se tuviera que hablar allí de la Iglesia de los Pobres, cuando lo natural es que si la Iglesia viviera de acuerdo con la orientación clarísima que le dio Jesucristo, de acuerdo a como fue la Iglesia los primeros siglos, cuando todos poseían sus bienes en común repartidos según las necesidades de los fieles, no debería haberse mencionado el asunto. El cristianismo empieza a degradarse cuando se desarrolla el espíritu de propiedad, y al reconocerlo Constantino (año 313) como religión oficial del Imperio, otorgándole a la Iglesia poder político. Lo natural, insisto, en el Concilio Vaticano, hubiera sido que se levantara un obispo y dijera: "Un momento. ¿Por qué la Iglesia de los Pobres? La Iglesia también es de los ricos". ¿Por qué? Porque la Iglesia también tiene que evangelizar a los ricos, entendiendo por evangelizar a los ricos, ayudarlos a dejar de serlo. Lo cual no significa que tire todo por la ventana sino que ponga todos sus bienes al servicio de la comunidad. Es evidente que es un problema, porque si viene un empresario católico y me dice: "Yo que me convertí, padre, yo quiero realmente vivir el Evangelio", no me queda otro remedio que contestarle que cambie radicalmente el enfoque de su empresa, dándole participación efectiva en las ganancias a todos sus trabajadores. Claro, así la empresa se va a fundir en 15 días porque la competencia la mata. Entonces la otra respuesta para un empresario que quiera vivir realmente el Evangelio está en que se platee seriamente el problema de la revolución. 


Eso es lo mismo que dejar de ser empresario.
No necesariamente. Si Alberto José Armando viene a mí y me dice "yo quiero cambiar" le contesto que bueno, que le saque todo el jugo a los capitalistas que lo rodean y que con su fabulosas inventiva le cree al pueblo situaciones en las que pueda ser realmente protagonista de su destino. 


A usted se lo acusa de pregonar una filosofía de vida casi rayana en el ascetismo, que no coincide con su manera de vivir, más acorde -se dice- con hombres de su misma extracción social.
Usted ve donde vivo: es un cuarto en una terraza de una casa de departamentos bacana, pero un cuarto al fin. Además es cierto: yo soy de origen oligarca, y eso tiene sus limitaciones. El hecho de que a mí nunca me haya faltado nada tal vez haya relativizado mi visión de las cosas. Pero también es cierto que a la oligarquía la conozco de adentro y sé, efectiva, concretamente, cuales son sus corrupciones. De todas maneras a mí no me falta absolutamente nada, pero trato de que me sobren cosas. 


¿Cuáles son sus carencias afectivas? ¿No se siente frustrado como hombre?
No me siento frustrado en absoluto. Pienso que desde el momento en que contraje el compromiso de ser célibe ante Cristo y ante la comunidad me debo a él. Por supuesto el celibato presume una lucha cotidiana. No solamente la lucha en cuanto se refiere al impulso sexual sino en cuanto a la soledad. El problema profundo no es el de la ausencia de contacto carnal, sino la soledad, así, simplemente. Esa es una tensión que vivo permanentemente y por la cual tengo que estar muy sobre mí mismo porque fácilmente se puede desvirtuar mi afectividad. 


¿Ese es uno de los principales conflictos que originó el éxodo de sacerdotes de la Iglesia?
Pienso que no, que las raíces de la crisis sacerdotal está en otro lado. Pienso que el sacerdote se siente inútil en muchos lugares; es decir: ha perdido el sentido de su vida. Para mí el sufrimiento más grande que puede tener un ser humano es sentirse demás y eso es lo que le pasa a muchos curas.


 (Revista 7 Días, Junio  1972)

 



 “¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!”

 El 11 de mayo, de 1974, pasadas las 8  la noche, Mugica se  retiraba  de la iglesia de San Francisco Solano,(Zelada, 4771), donde había celebrado misa, alguien lo llama por su nombre, se da vuelta  para mirar y recibe cinco disparos, de ametralladora .
El padre Vernazza,  salió de la iglesia al oír los disparos, corrió a darle la unción y lo llevaron al hospital , (Mugica alcanzó a sonreírle y guiñarle el ojo a Vernazza).
El cuerpo agonizante  llegó al Hospital Salaberry, alcanzando a exclamar: 
“¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!”, Eran las nueve de la noche cuando finalmente muere.

El entierro fue una multitudinaria manifestación.
Sus villeros, a los que tanto quería, le llevaron en hombros hasta el cementerio de La Recoleta, en el corazón del Barrio Norte. La prensa ‑no toda‑ le calificó como «el santo villero». Desde que se tuvo la primera noticia de su muerte, muchos recordaron, que la revista El Caudillo, portavoz oficioso de la Triple A (ultraderecha), había publicado en diciembre del 73, una «Carta abierta a Mugica», en la que se le advertía de estar equivocado, y andar por la vereda equivocada.
Por si fuera poco, se sabía, que la escolta de López Rega había hecho ostentación pública de ametralladoras «Ingram».

 “Participé del júbilo orgiástico de la oligarquía por la caída de Perón. Una noche fui al conventillo como de costumbre. Tenía que atravesar un callejón medio a oscuras y de pronto bajo la luz muy tenue de la única bombita, vi escrito con tiza y en letras bien grandes: ‘sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos’ (= curas). La gente humilde estaba de duelo, y si la gente humilde estaba de duelo, entonces yo estaba en la vereda de enfrente”. 

En un mayo tramposo , una zamba azul para mi viejo ♥

Esta entrada  personal simplemente es parte de los todos ,que cada uno de nosotros llevamos para siempre dentro nuestro: Es recuerdos, nostalgias,  ternura , gratitud  y está ligada directamente   a uno de los dos seres que me ayudaron a ser y tener mi historia de vida...

 (8 de Mayo) a pesar de los pesares, un hermoso día....

Pasan los años y se hace siempre difícil hablarte en este mes de mayo que me provoca sensaciones encontradas,  porque llegaste y te fuiste  ,pero hoy no voy a profundizar en  la partida, hoy es día de recordarte desde cada vivencia que  me diste.

Estoy repleta de buenos momentos, de caricias, de cuidados, de ternura, de  amistad, de horas de charla, de cosas compartidas, de lágrimas por los mismos dolores ,de juegos, de dibujos (los tuyos los que nos dibujaste a Moni y a mí en la pieza).Estoy llena de  salidas, de paseos de tardes en el río y marzos en la costa  , llena de chistes, de mates compartidos y de banque ¡!
Es otro cumple  tuyo y de estar, seguramente  hoy tendríamos el mejor asado en la cena, te imagino penando por tu rojo, te  imagino con pelo, nahhh broma, en vos es imposible  ;).


Te imagino saltando  en la Plaza de Mayo  con tu grito de guerra, ese “Viva Perón” que te brotaba bien de adentro.(y casi te das el gusto de nacer  junto a tu Eva♥)

Te imagino en los días de afeitada(para vos todos) siendo mi voz  de fondo , con esos graves que hacían temblar  los cimientos , pero que nos gustaba mezclar con mis agudos .... mientras yo que no llegaba al metro( ahora lo paso por poco), te observaba parada entre la pileta y el toallero, y  me acuerdo de tu broma recurrente “,guarda con la cabeza”,(sabiendo que ni ahí, así saltara ,  le llegaba a esa madera) .
Era esa la ocasión perfecta  para la ceremonia de cantar juntos y  es algo que hasta el  día de hoy  extraño por encima de otras cosas, porque además de compartir  momentos, tanto mamá como vos me educaron el oído y sobre todo la cabeza, para no cerrarme a los estilos, para probar todas las variables ...


No se Pa, donde se fue el viento, si se que  la guitarra está impecable  y que tu voz se quedo para siempre conmigo, con nosotros, con todos ...
El tiempo nos deja lo bueno y se encarga de llevarse la tristeza y si es por buenos recuerdos, tengo tantos ,pero tantos  ,que no me alcanzaría la vida  para enumerarlos.
Solamente quiero decirte gracias por ser quien me enseño a caminar la vida sin cortarme las alas, por ser solidario, noble, buen tipo, y ser además de compinche y amigo .MI VIEJO!!!
Feliz cumple Pá!!!! por hoy y solo por hoy  siendo el agasajado, me reservo el ...“pelado Botón”  ;)  porque es momento de hacer una pausa y dar paso nuestra  zamba preferida para el dueto , dale Tobo, arranquemos ♥









Claudia-
Mayo 8,2015

no seas nunca como ellas





Evita, de evitar

Había una vez un verbo
un verbo sin decir/ sin gritar/ un verbo
calladito y sin balcón
un verbito nomás
un verbo más o menos
sin jugar ni conjugar
sin tiempo ni modo
ni voz / ni vos
ni yo tampoco
teníamos el verbo:
HABIA UN SILENCIO ASI.

Pero el verbo se hizo carne
y habitó (evitó) entre nosotros
EVITA (dijo el verbo)
Evita tú / evite él /
evitemos nosotros
evitamos –dijo el mosquito–
y la historia araba, evitaba
para él y con nosotros
arrastrados por ella.
Ella, Evita (de evitar)
arrastró por todos
se arrastró (para los arrastradores)
le enrostraron arrastrada
y era verdad (oh mentirosos)
que los llevaba a la rastra
de la nariz / de los huevos
los llevaba la hembra
con el olor de la historia
entre las piernas /
entre las manos /
entre las masas y hacía la calle
(y el amor) con el pueblo
a los gritos, oh escandalosa.

EVITA (le decían) evita
hacer olas, y Evita no evitaba;
oleaba, olía, el celo de la gente
la arrastraba.
El arrastre de Evita: oh señora,
arrastra pro nobis.

Dicen mis amigos / que mi vino es triste
pero ella vino (de venir) verbalizó:
Evita tú –me dijo– el vino entristecido
Evita (de evitar)
las noches largas
las amargas rachas
las tantas Nachas
dijo Evita y vino (de venir)
conjugó el verbo
invitó el vino (de beber) bebió /
bendijo / el agua de las fuentes
las patas de las fuentes
las manos de los fuegos y
metió/ las manos en el agua
el agua en el fuego
el huevo en el agua
(ponía huevos Evita) y
con éste le puso sal / con éste
le puso amor y con éste sí
con éste (les dijo) no
a los Pícaros / no a los Gorditos
Evitó que los Pícaros Gorditos
se
lo
comieran
Todo.
Después tendió
la mesa en la plaza dio de comer (no a las palomas)
dio de creer en el plato (no a los creyentes)
en la plaza.
Y un día dijo (Evita dijo): eviten
sacar las pieles del plato pero
–sobre todo–
NO SAQUEN NUNCA
LAS PATAS DE LAS FUENTES
(Hay que volver a las fuentes, revisó
el re-visionista que re-veía).

Dijo y decía mi madre: Evita (de evitar)
las malas (cuídate Juanito de)
las malas compañías
–carteles grandes / grandes compañías–
dicen: EVITA elegir / elige EVITAR, dicen
evita / las salidas de la fábrica
las camisas salidas
los descamisados
Evita / los descamisados (y no sólo):
no te descamises
no te descarriles
no te amontones
Evita (de evitar) los amontonados:
te tocan (de tocar) o te toca (de morir)
como le tocó a aquél o al otro
por amontonado. Evita, evita entonces.

Si evitas –digo, decían–
si EVITA fuera o sería
si viviera sería
pero
eso
es
“lo que hubo de haber habido”/
como decía El Que Te Dije / porque ya
NO ES
(de to be: ser o estar)
porque el verbo se hizo cáncer
(la carne dejó al verbo sin sujeto /
sin sujetar / se soltó sola)
y deshabitó entre nosotros:
Y HUBO UN SILENCIO ASI
Pero EVITA –decíamos– evita los temores
los tumores
la mala sangre
la mala leche de los años en tres
la coartada de volver, de ser millones de montones.
No te vayas no, carajo:
aparta de mí esa hora / las veinte y veinticinco /
no entres / no salgas a la Inmortalidad / evita
EVITA las Inmortalidades, evita/
Lo inevitable.

Y colorín (evita –dijo– la moraleja)
colorado (evita la queja, la moda vieja)
este cuento se ha /
No acabes, compañera: Evita, no te
entregues, no te vayas
aguanta todavía otro día peronista
no te calles compañera
porque hubo / había una / dos veces
un verbo bien dicho y conjugado.
Conjugue, compañera
descamise/
renuncie, funde/
dignifique, compañera
Evite el silencio: preséntese
preséntese que
se siente
se siente todavía
bajito se siente
se siente.

De Juan Sasturain,publicado originalmente en la revista Aportes en 1986 en un homenaje a Eva Perón, pertenece a un libro inédito –Carta al Sargento Kirk y otros poemas de ocasión (1976-1989)–

(Fuente :Página 12)

 "Si yo ,fuera como ellas"

"si yo fuera como ellas"- de Alejandro Favero para  la opera "Eva", interpretada por Nacha en su estilo único),los distintos fragmentos  son de Huellas de un siglo y Evita tumba inquieta.




 GRACIAS EVA !!!!!!♥ (Cpm)